Los Ángeles - En un mundo donde las redes sociales minimizan la complejidad de la naturaleza humana y donde los medios de comunicación exaltan más los escándalos de las celebridades que la profesión que los llevó a captar la atención de las masas de primera instancia, Clint Eastwood sigue siendo una leyenda.

En las semanas recientes, el actor ha ganado titular tras titular, acompañado de críticas y mofas por su peculiar participación en la reciente convención republicana.

En la arena política, la experiencia de Eastwood es limitada, pero no trivial. Durante la década de 1980 fue alcalde del pueblo de Carmel, al norte de California, y aunque la percepción ha sido que fue bajo el apoyo del Partido Republicano, la realidad es que aunque Eastwood estuvo registrado en ese estado bajo ese partido, el cargo de alcalde no requería la afiliación política.

En el mundo del séptimo arte, la marca del trabajo de Eastwood es indiscutible. Más de 60 películas como actor y 35 como director. De icono en los westerns de Sergio Leone a icono de masculinidad vengativa en los filmes de Dirty Harry, la segunda etapa de su carrera fue aún más ambiciosa dirigiendo cintas de gran impacto artístico como “Play Misty for Me”, “Bird”,“Unforgiven”, “Mystic River”, “Letters from Iwo Jima”,“Million Dollar Baby” e “Invictus”.

Esta semana le tocó enfrentar la prensa para hablar sobre su próximo filme, “Trouble with the Curve”, drama de Warner Brothers en el que interpreta a un reclutador de talento para un equipo de béisbol que tiene que enfrentar el final de su carrera cuando la vista le empieza a fallar. Durante una charla con El Nuevo Día, el actor de 82 años se describió como “un viejo gruñón”, aunque en ningún momento de nuestra conversación hubo evidencia de esto. Habló con honestidad e inteligencia sobre su carrera, su familia y su participación en el mundo de la política.

Al haber sido alguien que pasó de actor a director, ¿cree que eso le dio afinidad con la ambición de Robert Lorenz (director de “Trouble with the Curve”) de dejar de producir sus películas para dirigir la suya?

Sí. Él ha trabajado para mí por más de 18 años y siempre lo ha hecho excelente. Y hace como siete años me comentó que le encantaría dirigir su propia película. Así que cuando llegó este libreto lo puse a prueba y le pregunté a quién tenía en mente para dirigir. Y cuando titubeó por mucho tiempo supe que esta era la película que quería dirigir. Así que no tuve ningún problema en apoyarlo.

Robert mencionó que durante los primeros días de filmación sintió que lo estaba evaluando. ¿Eventualmente se sintió cómodo siendo solamente actor en este filme?

Sí, yo sabía que él lo haría muy bien. Pero hubiera estado listo para tomar las riendas si hubiera sido necesario, quizás eso fue lo que él percibió. Pero me disfruté el proceso de solo concentrarme en la actuación. Y lo otro es que aunque esta es la primera vez que él dirige, lleva casi dos décadas haciendo cine, así que preparación de más tuvo.

¿Era fanático del béisbol antes de hacer este filme?

No, en realidad no. En la escuela intermedia donde estudié no tenían béisbol en el programa de deportes, así que nunca le presté mucha atención.

¿Hubo algún deporte que sí captó su atención?

A mí siempre me gustó jugar baloncesto y también corría en eventos de pista y campo. Pero nunca fui muy fan de los deportes o de un equipo en particular.

Dado que tiene buen ojo para escoger talento para sus filmes, ¿sintió alguna afinidad con quienes seleccionan jugadores, como su personaje en el filme?

Ahora sí, porque tuve la oportunidad de compartir con seis hombres que tienen ese trabajo y que nos estuvieron asesorando durante la filmación. Son todos muy buenos tipos, pero sí se parecían un poco al personaje y a mí, porque todos ya somos unos viejos gruñones. Quizás tienen poca paciencia para cosas que no parezcan importantes, pero ellos están más de 200 días al año lejos de sus familias y viviendo en hoteles para poder hacer ese trabajo.

Y su trabajo es importante, porque ellos tienen que considerar el contexto completo de lo que les va a pasar a estos muchachos que apenas están saliendo de la escuela superior y luego tienen que lidiar con todas las trampas que llegan con un contrato multimillonario. El instinto natural de un adolescente que recibe millones de dólares sería no volver a trabajar e irse a descansar a la playa. Así que su trabajo requiere infiltrar la comunidad donde vive el candidato y evaluarlo de varias formas. Cómo se relaciona con sus vecinos, con su familia.

Parte del conflicto de su personaje es que resiste y pelea los cambios que vienen con la vejez. Sin embargo, a nivel profesional su carrera ha sido como una buena botella de vino.

(Bromeando) ¿Quieres que pidamos una? (ríe).

Cuando termine la entrevista... ¿Cree que ha manejado el paso del tiempo mejor que su personaje?

En realidad no tengo explicación de por qué ciertas cosas para mí han ido mejorando con el paso del tiempo. Yo disfruto hacer películas, así que supongo que eso me ha ayudado. En la vida hay que hacer lo que a uno disfruta. Eso no te da una garantía de salud, pero yo creo que ayuda. Llevo años diciendo que voy a retirarme de la actuación, pero siempre aparece un rol que no puedo resistir. Como el de “Million Dollar Baby”,“Gran Torino” y ahora “Trouble with the Curve”. Así que cuando surgió el proyecto me gustó el personaje y poder darle la oportunidad a Robert (Lorenz) para que dirija su primera película.

¿Pero hubo alguna parte de la historia con la que conectó? Porque está lidiando con un personaje que está lidiando con las limitaciones de envejecer y tener que competir con personas más jóvenes.

Sinceramente, no creo que haya sido una decisión consciente. Quizás mi subconsciente respondió a eso. Pero sí te puedo decir que lo que me conmovió mucho de la historia es la noción de un padre que quiere mejorar la relación con sus hijos. Creo que todo el que es padre mira hacia atrás y quiere la oportunidad de mejorar ciertas cosas. Y para mí ponerme viejo ha facilitado que la relación con todos mis hijos haya ido mejorando.

Cuando uno es más joven quizás está más enfocado en trabajar y asegurar su bienestar, algo que te quita tiempo que podrías compartir con ellos. Y me parece que como actor eso es algo que yo viví de una manera más intensa... aceptar todo el trabajo que estuviera disponible porque no hay garantía de que te vuelvan a contratar. Todo actor piensa que su último proyecto podría ser el final de su profesión. Y hay ocasiones en que eso es cierto (ríe).

¿Disfruta más dirigir que actuar?

Sí, de eso no tengo duda.

¿Qué es lo más que disfruta de poder ser el director de una película?

Tener la oportunidad de expresar tu punto de vista sobre la historia que se está contando. Si estás comprometido con la historia trabajas con ella desde el principio hasta que está realizada en la pantalla. Como actor te limitas a tu parte y luego te vas.

Su personaje en este filme se resiste a la tecnología. Como director, ¿le interesaría dirigir una película en 3D?

No particularmente. Recuerdo en los 1950 cuando las películas en 3D eran lo más popular del mundo y eventualmente eso fue algo que desapareció. A mí lo que me interesa es contar una historia. La mayoría de esas películas parecen estar en 3D para poder subir el precio de las taquillas.

Mencionó el poder compartir con sus hijos. Este filme tiene la participación de Scott Eastwood y en otras ocasiones ha dirigido a su hija Allyson. Como padre, ¿cómo es la experiencia de colaborar con sus hijos profesionalmente?

Para mí ha sido fantástico, pero hay que saber cuándo se puede hacer eso. No creo en el nepotismo. La oportunidad de trabajar con ellos tiene que beneficiar el resultado final, que es la película. Cuando es bajo esas circunstancias me parece fantástico. Pero si lo estás haciendo simplemente para asegurar que tus hijos tengan trabajo, eso podría hacerle daño a la película que estás haciendo, porque seleccionar el elenco correcto es la parte más importante. He tenido mucha suerte de poder encontrar eso en la mayoría de mis películas. Pero cuando el casting no es el correcto te triplica el trabajo como director.

En términos de la relación con sus hijos, ¿cree que es más cariñoso con los suyos que su personaje en esta película?

De eso no me cabe duda (ríe). Pero no te puedo decir si soy estoico o introvertido, porque yo no invierto mucho tiempo en ese tipo de análisis. Pero en el caso de este personaje, lo que le impide estar cerca de su hija es la culpa que carga por ciertas cosas que ella ha vivido. Tener que crecer sin su madre y otras cosas que lo ciegan a poder disfrutar de lo que él ama con su hija. Pero a mí me gustó mucho la dinámica de esa relación, fue lo que me llamó la atención de la historia... y que ella sea joven y esté subiendo en su carrera y que él ya está a punto de perder lo suyo porque ya está demasiado viejo.

A pesar de tener una carrera superlativa, el terreno de las redes sociales y los medios modernos tienden a apoyarse en perspectivas unidimensionales y desechables. ¿Cree que exista la posibilidad de que su participación en la convención republicana afecte la publicidad de este filme?

Yo no sé nada sobre publicidad, eso yo se lo dejo a otras personas (pausa). Pero no sé, yo solo la estaba pasando bien. Ellos me invitaron y en esta ocasión me agradan los candidatos.

Y quizás no quedó claro cómo lo expresé, pero yo estoy bien preocupado por la deuda nacional. Yo me crié viviendo los efectos secundarios de la Gran Depresión y pude ver los estragos que eso le causó a mis padres. Así que es algo que me preocupa.

(A finales de agosto se presentó como orador en la Convención Republicana, donde ofreció un discurso en el que a manera de un “diálogo” con el presidente Barack Obama-frente a una silla vacía- le pidió explicaciones por sus promesas incumplidas y el mal estado de la economía tras cuatro año de su administración.)

A pesar de que tengo trabajo, tengo mucha empatía por la gente que no tiene y pienso que esos son temas a los que no se les está prestando ninguna atención. Es algo que no se ha hecho en mucho tiempo y ha sido pasado por alto por esta administración y la anterior. Así que todos ellos cargan con esa negligencia.

Pero si alguien se deja dominar por completo por sus creencias políticas, ese tipo de persona no debe ni molestarse en ir al cine. Si no vas por lo que el actor dice sobre la política puedes encontrar otras millones de razones para no querer ir al cine nunca. Pero si eso es lo que pasa en esta ocasión, pues creo que están en todo su derecho. Siempre y cuando cumplas con la ley, todo el mundo debe poder hacer lo que quiere.

¿Cree que la gente tiene menos tolerancia por actores que expresan sus puntos de vista sobre la política, que quizás alguien en cualquier otra profesión?

Sinceramente no sé. Supongo que sí y lo peculiar es que mis afiliaciones políticas son bastante eclécticas. Yo me considero un libertario más que cualquier otra cosa, porque creo en el cambio social. Soy liberal a nivel social y conservador a nivel fiscal.

Sin embargo, el Partido Republicano es el único que ha seleccionado actores para puestos políticos.

Sí y yo me beneficié de eso cuando decidí ser alcalde de Carmel. El día después de ganar las elecciones me llamó Ronald Reagan y él no podía creer que había ganado con un 72% de los votos. Bromeó mucho de que estaba celoso de esos números (ríe).

Y fuera de broma, después de asumir ese cargo todo el mundo pensaba que mi interés era tener una carrera política y la realidad del caso es que yo lo que quería era poder hacer algo activo para mejorar la comunidad donde estaba viviendo. Como resultado, mis ambiciones políticas se limitaron a agendas de dos años.

Algo que también se ve como perjudicial para alguien de su estatus en la industria es participar en un reality show. ¿Es por esta razón que no ha participado en el programa de su esposa, “Mrs. Eastwood and Company”?

No, la razón es porque no tengo ningún tipo de interés en ese tipo de programa y porque quizás si lo hiciera traería una atención que no es la adecuada. Para mi esposa, el show siempre fue una forma de darle apoyo a esta banda (Overtone) que ella descubrió mientras yo estaba filmando “Invictus”. Así que yo la apoyo en sus proyectos de la misma forma en que ella me apoya a mí.

Al llevar tanto tiempo haciendo cine, primero frente a las cámaras y después como director, ¿cuál es su perspectiva sobre una industria de cine que parece dominada por secuelas y películas de superhéroes?

Pues no sé. Creo que todo el mundo debe tener la oportunidad de hacer lo que le gusta (ríe). Pero para mí hay veces que me deprime un poco, porque yo crecí viendo el cine de los 1930 y los 1940, cuando había películas bien variadas y las secuelas eran algo raro. Aunque no puedo criticar secuelas porque yo he participado en algunas, ahora ya no tengo la oportunidad o el interés de hacerlas. Y el que la producción de cine esté dominada por películas de superhéroes me parece bien; es importante hacer filmes para los jóvenes, siempre y cuando no se olviden del resto de la audiencia. Opto por tratar de ver películas de Europa y otros países, porque no tengo interés en ver a un héroe en uniforme apretado. Esas eran las historias que capturaron mi imaginación de niño, cuando leía los cómics.

Mencionó que se siente que como actor sacrificó tiempo que podía haber dedicado a su familia. ¿Ha tenido que hacer algún otro sacrificio para sostener una carrera como director?

(Bromeando) Sí, mi salud mental (ríe). La realidad del caso es que yo no divido mi carrera de esa forma, porque para mí, simplemente, fue una transición. Yo lo veo más como 60 años de tener la bendición y el privilegio de hacer lo que más me gusta.