He aguantado y he callado. Por ser un caballero, por

respeto a ella y a lo que vivimos, por respeto a mí mismo.

Portada tras portada, entrevista tras entrevista, de forma

insensible y cruel se dicen cosas que nunca sucedieron.

Esta vez callar sería un error.

Tomo por única y última vez la palabra.

La historia que se cuenta, aunque muy dramática y rentable,

no solo está incompleta sino que NO es fiel a la verdad.

Convenientemente describe a un hombre insensible que

abandonó a su esposa en medio de su lucha por vencer

una difícil enfermedad.

Yo no soy esa persona.

Lo que se ha dicho es una falta de respeto absoluta a mi

integridad como ser humano, a mi pareja, a mi hija, a toda

mi familia.

Cuando en el 2005, Adamari López, la mujer que yo

amaba, fue diagnosticada con un tumor maligno en el

seno, yo puse mi vida en pausa. Grabaciones, discos, giras,

conciertos, TODO quedo detenido.

Me sentí diagnosticado por igual.

Me dedique 100% a estar a su lado, para mantenerla

positiva, para celebrar cada pequeña batalla ganada, para

llenarla de amor. Siendo yo el primer testigo de cada uno de

sus cambios, apoyándola, animándola, amándola. Fueron

meses intensos, difíciles, pero de alguna manera mágica la

misma situación nos acercaba más como pareja.

Juntos vencimos.

Yo estuve a su lado durante TODO el tratamiento. La cuidé

y limpié sus heridas.

Esa guerra la peleamos y la ganamos juntos. Con amor,

paciencia, dedicación y respeto.

Me casé con ella un año después, en el 2006. Enamorado

de una mujer hermosa, para ese entonces ya libre de

cáncer.

“Yo no te deseo como mujer”…. Esas palabras JAMAS

salieron de mi boca.

Los tiempos y las fechas no concuerdan con lo que se dice

públicamente.

¿Como es posible que un hombre le diga a su pareja, a la

mujer que ama, que no la desea, y meses después se casa

con ella? ¿Acaso soy yo el único que se da cuenta que esto

no tiene sentido?

Cuando decidimos separarnos y eventualmente

divorciarnos ya habían pasado casi 4 años libre de cáncer.

Todo se ha mezclado para culpar, difamar, destruir y

finalmente lucrarse con la venta de un libro. Nunca pedí,

esperé o necesité gratitud o reconocimiento alguno.

Todo lo que hice lo hice por amor.

Mi único deseo es que se escuche la verdad de lo que

vivimos.

El divorcio no es un delito…El amor en ocasiones se

transforma, en ocasiones se acaba. La responsabilidad es

compartida. No se puede ignorar lo que uno siente. Busqué

ayuda profesional, hable mucho con mis padres. Sólo me

di cuenta que nuestro matrimonio no tenía futuro. No es

lo mismo rendirse que darse cuenta que ya es suficiente.

Y le hable con la verdad. Los sentimientos, una separación,

un divorcio, no se hablan en un día, no se dicen por teléfono.

No soy perfecto; no somos perfectos, AMBOS cometimos

errores.

No voy a describir o a enumerar en un libro mis fallas ni

mis problemas, jamás ninguna de las de ella. Si durante

nuestro noviazgo o matrimonio pude equivocarme o falle

como cualquier ser humano, NADA de esto fue irreparable,

NADA ocurrió durante su enfermedad/tratamiento, NADA

de esto tuvo que ver con nuestro divorcio.

Repito, nuestro fracaso como pareja NADA tuvo que ver

con su enfermedad.

NO me arrepiento de haberme casado con una mujer

maravillosa, de haber amado intensamente. NO me

arrepiento de haber puesto mi carrera en pausa para

acompañar a la mujer que amaba a atravesar un camino

difícil. NO me arrepiento de finalmente haber aceptado mis

sentimientos.

Ya en el proceso de divorcio, Adamari me pidió quedarse

con los embriones. De inmediato le conteste que yo no tenía

corazón para privarle del sueño de tener un hijo. Que si su

única opción en ese momento de convertirse en madre era

esa, yo no le iba a dar la espalda. Estaba consciente que

ninguna corte, ningún juez podría obligarme a tener un hijo

luego de divorciados. No tenía obligación legal ninguna.

De hecho actué en contra de las recomendaciones de mi

abogada.

Entendía claramente lo que esta decision podria significar

al pasar los años si yo tenía otra relación y otra familia.

No obstante esto, decidí que yo estaría presente como

padre, emocionalmente y económicamente.

Tomé esta decisión con mi corazón, con amor, y lo hice

por ella.

Si hoy tomo la palabra por única vez, es sólo para refutar

las mentiras, los datos tergiversados, los comentarios

sensacionalistas respecto a este tema.

No me corresponde juzgar o tratar de entender las razones

para la publicación de su libro.

Este es un ataque personal, que falta a la realidad de lo

que vivimos, que se contradice particularmente con las

declaraciones que se hacen públicamente fuera del libro y

que busca confundir al público usando como herramienta

letal algo tan difícil y tan serio como una batalla triunfadora

contra el cáncer.

Me entristece que se haga sin pensar en las consecuencias

y en el daño que se le hace a una familia y a terceras

personas. Jamás lo imagine, no lo esperaba, es increible

que estemos hablando de esto, a casi 4 años de nuestro

divorcio.

Doy Gracias a Dios que mi hija aún no sabe leer y que

no se enterará de las atrocidades que se han dicho de su

padre. Es mi responsabilidad demostrarle día a día quien

soy y como me comporto ante una mujer.

Este es un capítulo cerrado.

No voy a dar entrevistas, no voy a abusar de esta situación

usándola como tema de canciones, series o libros…

Yo soy una persona seria y respetuosa que mira hacia el

futuro con optimismo y alegría...

Estoy agradecido a Dios por lo que me ha dado.

Pero sobretodo, tengo la conciencia tranquila, estoy en

paz.

Rezo por que un día Adamari también pueda encontrar paz

y darle paz a los demás.

Los mejores actos de generosidad se hacen desde el

silencio y se guardan en la conciencia.

Luis Fonsi