Don Pedro padre de la difunta Jenni Rivera había comentado que su hija Rosie y Abel Flores, esposo de ésta, así como su hija Cassandra, se irían a vivir a la mansión de “la diva de la banda”, ubicada en Encino, California, para poder cuidar y estar al pendiente de los hijos de la desaparecida artista, tal como ella se lo pidió en la famosa carta.

Sin embargo, los deseos de la estrella no serán cumplidos, ya que la citada residencia, valuada en más de tres millones 300 mil dólares, se pondrá a la venta, debido a que los gastos de manutención de la misma son muy elevados.

Y aunque la intérprete y empresaria dejó protegidos a sus hijos, el efectivo que hay es poco y no podrían llevar el ritmo de vida que tenían antes. Por eso Rosie tomó la decisión de ofertarla, aunque los descendientes no compartan la idea, ya que siempre fue el sueño de su progenitora, y de la cual por cierto, el ex beisbolista y viudo de Jenni, Esteban Loaiza, es aún copropietario.